Gustavo Alfaro dejó sentado un mensaje contundente respecto a las decisiones que toma en la dirección técnica de la selección paraguaya. Durante una conferencia de prensa, el entrenador fue consultado sobre la situación de Mathías Villasanti y aprovechó para aclarar su postura sobre cómo maneja la disciplina y los criterios de selección en La Albirroja.
"La selección nacional no puede ser un club de amigos", expresó Alfaro de manera tajante, subrayando que en esta etapa definitoria del proceso clasificatorio hacia el Mundial 2026, cada decisión responde a criterios estrictamente futbolísticos y de profesionalismo.
El caso Villasanti
Respecto al mediocampista Villasanti, Alfaro reconoció haber mantenido conversaciones frecuentes con el jugador durante todo el proceso. "Con 'Mathi' hablé, hablamos muchas veces", comentó el técnico, dejando entrever que la comunicación fue constante. Sin embargo, aclaró que sus sentimientos personales no interfieren con las decisiones que debe tomar pensando en el colectivo.
El estratega enfatizó que siente genuinamente por Villasanti, pero que en un momento tan crucial para Paraguay, donde el objetivo es clasificar al Mundial 2026, la justicia deportiva y el rendimiento deben primar sobre cualquier otra consideración.
Un mensaje de autoridad
Las declaraciones de Alfaro representan un posicionamiento claro sobre su autoridad como director técnico. En el fútbol paraguayo, donde históricamente ha habido cuestionamientos sobre favoritismos y amiguismo en las selecciones, el técnico busca establecer que bajo su gestión, cada convocatoria y cada alineación responden a criterios objetivos.
Este tipo de pronunciamientos son fundamentales para mantener la credibilidad del proyecto. La Albirroja enfrenta un desafío monumental en el camino hacia 2026, y Alfaro sabe que cualquier percepción de favoritismo podría fracturar el grupo internamente.
El contexto es vital: Paraguay intenta romper una racha de ausencias en Mundiales. La última presencia de La Albirroja en una Copa del Mundo fue en 2010, por lo que cada decisión técnica cobra una importancia extraordinaria. Los aficionados paraguayos esperan ver un equipo unido, disciplinado y enfocado únicamente en el objetivo común.
Con estas palabras, Alfaro envía un mensaje tanto interno como externo: en su Paraguay no hay espacios para mediocres ni para cálculos políticos. Solo hay lugar para quienes estén dispuestos a dar todo por volver a traer a la selección a una Copa del Mundo.