La Albirroja aún no disputa su primer partido en el Mundial 2026, pero ya emerge una incertidumbre sobre el futuro del proyecto dirigencial. Alfaro reafirmó su compromiso con la selección paraguaya, aunque aclaró que su permanencia no está garantizada.
En declaraciones recientes, el entrenador fue categórico: "No tengan dudas de que quiero continuar, pero no depende de mí". Esta frase resume la compleja realidad que enfrenta la dirección técnica de la Albirroja en medio de las ambiciones de cara al certamen ecuatoriano de 2030.
La voluntad está clara
Alfaro ha dejado en evidencia su intención de permanecer en el banquillo paraguayo más allá de la cita mundialista de 2026. Su desempeño en las clasificatorias y su proyecto deportivo han generado expectativas tanto en la hinchada como en los círculos dirigenciales.
Sin embargo, el técnico también fue realista al reconocer que existen factores externos que escapan a su control. Las decisiones administrativas, los resultados en el torneo, y las prioridades de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) serán determinantes para definir el rumbo futuro.
Incertidumbre sobre 2030
Paraguay apunta a consolidarse como potencia regional y mantener una proyección competitiva hacia el Mundial 2030. La continuidad del proyecto técnico es fundamental para lograr estos objetivos, ya que la estabilidad en la conducción del equipo permite desarrollar una visión a largo plazo.
La preocupación en el ambiente albirrojo es legítima. Cambios frecuentes en la dirección técnica han afectado históricamente la evolución de la selección. Por eso, la posibilidad de mantener a Alfaro más allá de 2026 es vista como una oportunidad para consolidar un proyecto sólido.
Prioridades inmediatas
Por ahora, la atención se concentra en el desempeño de Paraguay en el Mundial 2026. Los resultados en la fase de grupos y en las instancias posteriores serán cruciales para definir no solo el éxito del torneo, sino también el futuro del comando técnico.
Alfaro se mantiene enfocado en preparar al equipo para competir al más alto nivel, consciente de que sus acciones en cancha hablarán más que cualquier declaración sobre su futuro.
La Albirroja tiene la oportunidad de escribir un nuevo capítulo de su historia en 2026, y la continuidad del proyecto técnico podría ser la clave para proyectarse como candidata real en 2030.