Existe una creencia generalizada de que la palabra "soccer" es un invento estadounidense, pero la historia lingüística del deporte cuenta una versión completamente diferente. Los registros históricos demuestran que el término nació en Oxford, Inglaterra, a finales del siglo XIX como jerga utilizada por estudiantes de esa prestigiosa universidad.

Durante décadas, "soccer" y "football" convivieron sin mayores conflictos en el propio Reino Unido. Ambas palabras se utilizaban indistintamente para referirse al mismo deporte, sin que esto generara la polarización que hoy experimentamos a nivel mundial.

El cambio de paradigma

Con el Mundial 2026 en marcha en Estados Unidos, la terminología vuelve a ocupar un lugar central en el debate deportivo internacional. La proliferación del uso de "soccer" en Norteamérica ha consolidado la falsa idea de que fue una innovación estadounidense, cuando en realidad los británicos fueron quienes acuñaron el término más de un siglo atrás.

En América Latina, incluido Paraguay, el término "fútbol" sigue siendo hegemónico. La Albirroja y todas las selecciones de la región mantienen esta nomenclatura, que refleja tanto una herencia lingüística como una identidad deportiva característica del continente. Para los paraguayos y los aficionados sudamericanos, hablar de fútbol es hablar de pasión, tradición y compromiso con el deporte.

Una cuestión de contexto

La elección entre "fútbol" y "soccer" no es meramente semántica. Representa divisiones culturales, geográficas e históricas profundas. En Estados Unidos, donde el fútbol americano domina la cultura deportiva nacional, el término "soccer" se impuso para diferenciar el deporte de origen británico del deporte nacional estadounidense.

Sin embargo, en la mayoría del mundo hispanohablante, en Europa continental y en Asia, la palabra elegida fue y sigue siendo "fútbol". Esta uniformidad terminológica en el resto del planeta contrasta con la singularidad anglosajona.

Los registros históricos son contundentes: la jerga estudiantil de Oxford generó una palabra que se expandió globalmente, aunque de manera desigual. Los británicos, paradójicamente, terminaron prefiriendo "football" en su uso cotidiano, mientras que los estadounidenses adoptaron masivamente "soccer" para evitar confusiones con su fútbol americano.

A medida que el Mundial 2026 se desarrolla en territorio estadounidense, este debate lingüístico resurge con fuerza. Pero independientemente de la nomenclatura elegida, lo que permanece incuestionable es la pasión universal que genera este deporte en todos los rincones del mundo, desde Paraguay hasta cualquier otra nación.