Con motivo de la preparación de la selección argentina para su segundo partido en el Mundial 2026 frente a Austria, la incorporación de chalecos refrigerantes y pausas de hidratación durante los encuentros ha generado interrogantes sobre su verdadera efectividad y seguridad para los futbolistas.
Jorge Franchella, especialista en medicina deportiva, brindó un análisis detallado en LN+ sobre el impacto fisiológico de estos nuevos protocolos climáticos que forman parte de las regulaciones del torneo mundial. Según el deportólogo, las pausas de hidratación son interrupciones programadas durante el partido que permiten a los jugadores ingerir líquidos y regular su temperatura corporal en condiciones de calor extremo.
¿Cómo funcionan las pausas de hidratación?
Estas pausas se implementan en momentos estratégicos del encuentro, proporcionando a los atletas la oportunidad de rehidratarse y recibir asistencia médica si es necesario. El objetivo principal es prevenir golpes de calor y deshidratación severa que podrían afectar el desempeño y la salud de los competidores.
Los chalecos refrigerantes, por su parte, son dispositivos que mantienen una temperatura controlada y ayudan a disminuir la temperatura corporal central de los futbolistas durante estos descansos.
Los riesgos de los cambios térmicos bruscos
Sin embargo, Franchella advirtió sobre el peligro potencial de estos cambios térmicos abruptos. Según el especialista, la alternancia entre el calor intenso del juego y el enfriamiento rápido mediante chalecos refrigerantes puede generar un estrés fisiológico considerable en el organismo.
El cuerpo requiere una adaptación gradual a los cambios de temperatura. Cuando se expone a variaciones bruscas, se pueden desencadenar respuestas inadecuadas del sistema termorregulador, afectando la estabilidad cardiovascular y el rendimiento muscular.
El deportólogo enfatizó que aunque estas medidas buscan proteger a los jugadores en condiciones climáticas adversas, su implementación debe considerar cuidadosamente los tiempos de aplicación y la intensidad del enfriamiento para evitar efectos contraproducentes.
Los nuevos protocolos climáticos del Mundial 2026 representan un esfuerzo por salvaguardar la integridad física de los futbolistas en ambientes extremos. No obstante, su efectividad dependerá de un equilibrio adecuado entre hidratación, refrigeración controlada y períodos de adaptación térmica que no comprometan la seguridad ni el desempeño de los atletas en la cancha.