El Mundial de Fútbol 2026 en Estados Unidos traerá consigo un cambio radical en términos de logística y desplazamientos para las selecciones participantes. A diferencia de Qatar 2022, donde todos los estadios se ubicaban dentro de un radio de apenas 35 kilómetros, ahora los equipos enfrentarán jornadas de viaje que marcarán un precedente en la historia de los Mundiales.

Un torneo de dimensiones continentales

El próximo certamen se disputará en 16 ciudades estadounidenses distribuidas a lo largo de todo el país, desde la costa este hasta la costa oeste. Esto significa que algunas selecciones, dependiendo de su ubicación en los grupos, tendrán que recorrer distancias de más de 3.000 kilómetros entre partidos.

Para La Albirroja, estos desplazamientos representarán un desafío adicional en su preparación. Paraguay deberá adaptarse a husos horarios diferentes y a cambios climáticos significativos según la región donde dispute sus encuentros, factores que históricamente han influido en el rendimiento de los equipos sudamericanos.

Impacto en la competencia

Los expertos señalan que estos viajes obligados podrían afectar la recuperación de los jugadores entre partidos. La Confederación Sudamericana de Fútbol ya ha expresado su preocupación sobre cómo esto podría influir en el desempeño de equipos como Paraguay, Uruguay, Bolivia y Venezuela, acostumbrados a distancias menores en sus eliminatorias.

Las sedes principales incluyen Nueva York, Los Ángeles, Miami, Dallas, Houston, Kansas City, Denver, Seattle, San Francisco, Phoenix, Las Vegas, Atlanta, Nashville, Philadelphia, Boston e inglaterramásticas. La distribución de grupos determinará si una selección jugará en la costa este o cruzará hacia el occidente.

Ventajas para los locales

Estados Unidos tendrá la ventaja de conocer las condiciones de juego en cada estadio y minimizar sus desplazamientos. Esto podría representar un factor determinante en un torneo donde la fatiga acumulativa podría definir los encuentros eliminatorios.

La organización garantiza que todos los equipos tendrán al menos tres días de descanso entre partidos, independientemente de la distancia recorrida. Sin embargo, especialistas en medicina deportiva advierten que no es lo mismo jugar en el mismo estadio que cruzar un continente.

Para Paraguay y el resto de delegaciones, la adaptación a este nuevo formato será crucial. Los cuerpos técnicos ya comienzan a analizar cómo optimizar entrenamientos y recuperación pensando en este Mundial sin precedentes.